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CuraVac se abre al mercado veterinario

CuraVac amplía su campo de acción con la creación oficial de su unidad veterinaria. La empresa aspira a comercializar un primer tratamiento para la miastenia grave canina de aquí a 2028 y pretende convertir esta nueva actividad en un motor de desarrollo para toda su plataforma terapéutica.

CuraVac se abre al mercado veterinario

CuraVac se abre a nuevos horizontes al lanzar oficialmente su unidad veterinaria. Con la miastenia grave como objetivo prioritario, la empresa se propone comercializar un tratamiento para perros para 2028. La iniciativa responde a una estrategia de desarrollo paralelo y mutuamente beneficioso entre sus dos ramas: la unidad histórica, orientada al ámbito humano, y la nueva unidad veterinaria. Se trata de una estrategia “simbiótica” que busca acelerar el desarrollo de ambas líneas, pero también es un gesto de gratitud hacia nuestros amigos de cuatro patas, que desde los años noventa han contribuido a demostrar la eficacia del enfoque del Profesor Blalock.

Los perros, en los orígenes de la Terapia Activa Dirigida

Fueron los perros quienes, antes que nadie, permitieron demostrar la eficacia de los péptidos complementarios para tratar la miastenia grave. En un estudio realizado a comienzos de siglo y publicado en 2007, una cohorte de 20 perros, tras recibir al menos dos dosis de inmunoterapia experimental, alcanzó una tasa media de remisión del 75% en menos de tres meses.

Veinte años después, la medicina veterinaria ha evolucionado y han surgido nuevos tratamientos. Sin embargo, los estudios más recientes – realizados en 167 perros tratados con los estándares de cuidado actuales – arrojan resultados muy inferiores: solo un 18% de remisión, con una mediana de seguimiento de 24 meses.

A partir de esas pruebas caninas pioneras, basándose en el uso de péptidos complementarios, CuraVac desarrolló su plataforma tecnológica de Terapia Activa Dirigida (TAD) y creó a partir de ella una formulación práctica contra la miastenia grave: CV-MG01. El esfuerzo dio sus frutos con la conclusión exitosa de los ensayos clínicos de Fase 1b en humanos. ¿Y el perro, en todo esto? Quizás sea el momento de agradecerle su contribución.

Dos caminos diferentes, una misma dirección

En ambas especies, la enfermedad está causada por el mismo anticuerpo. Gracias a ello, el desarrollo del tratamiento humano se ha beneficiado de los avances científicos logrados en el modelo canino y, viceversa: la unidad veterinaria puede ahora aprovechar los progresos de un tratamiento ya en fase clínica en humanos. Los ensayos preliminares realizados en humanos han mostrado excelentes resultados de seguridad y tolerabilidad, pero completar el desarrollo humano necesita millones de euros y varios años más. ¿Es del todo inevitable esperar tanto antes de la comercialización? No para Stéphane Huberty, CEO de CuraVac, quien vio en este intervalo operativo la oportunidad de un avance doble.

“Lo que pretendemos lograr —explica el fundador de la compañía— es una sinergia entre, por un lado, el desarrollo humano que representa un mercado amplio, pero con un proceso largo y costoso, y, por otro lado, la salud veterinaria, un mercado cien veces más pequeño pero alcanzable en tan solo dos años.”

La autorización comercial de CV-MG01, el tratamiento canino, está, en efecto, al alcance de la mano. La molécula cuenta con el estatus de medicamento veterinario para mercados limitados – los cerca de 3000 perros diagnosticados oficialmente cada año en Europa y Estados Unidos sitúan la enfermedad entre las raras – y ha sido considerada por la Agencia Europea de Medicamentos como adecuadamente respaldada en cuanto a las pruebas de eficacia. Esto hace que se beneficie de un recorrido regulatorio simplificado. Ahora solo se trata de iniciar y validar la producción de CV-MG01 antes de enviar el expediente a la EMA para obtener la autorización de comercialización veterinaria. 

Stéphane Huberty y su equipo confían en que esta iniciativa provoque un efecto en cadena. Tratar a miles de perros constituye un objetivo valioso en sí mismo. También representa un fantástico paso decisivo hacia el tratamiento humano. Este se beneficiará de una prueba de concepto adicional, así como de los ingresos generados por CV-MG01, que ayudarán a financiar las siguientes etapas clínicas de CV-MG02, su equivalente para humanos. ¿Y luego? El ciclo se repite. Los beneficios obtenidos se destinarán a adaptar la Terapia Activa Dirigida a otras enfermedades autoinmunes, ya se trate de pacientes de cuatro patas o de dos pies. El cuidado de unos beneficiará a los otros, en un enfoque complementario que integra de forma armoniosa la nueva unidad veterinaria dentro del proyecto de CuraVac.

Para más información sobre la trayectoria veterinaria de CuraVac, visite nuestra página veterinaria.

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